viernes, 2 de agosto de 2013

Comprender a Murakami

Ahora desde nuestro espectro occidental viajamos al otro lado del planeta para conocer a alguien que nos muestra las vivencias y características de la sociedad japonesa con la graciosa elocuencia y los hermosos matices del lenguaje japonés. Se trata de un escritor japonés con un particular estilo surrealista, pero muy plantado en experiencias propias de sus conciudadanos para plasmar sus relatos o novelas con facilidad y sencillez. Se trata del introvertido y ultramaratonista Haruki Murakami.




Antes de hablar sobre él -muy famoso en su país, así como estudiado por el estilo no tradicionalista que aún impera en la conservadora literatura japonesa-, se debe explicar algo de las diferencias en el lenguaje al expresarse en distintos idiomas. 

Quienes han visto alguna película con idioma proveniente de Asia (sea cantonés, japonés, tailandés, árabe o hindi), nos percataremos que en su traducción al español sufre un alargamiento o acortamiento en la pronunciación. Ejemplo: vemos al actor decir "sí, claro, por supuesto que hoy sí lo haremos" cuando en su idioma original quiere decir simplemente "sí, hoy lo haremos". Esto debido a la diferencia de expresiones entre muchos idiomas para indicar las palabras pues se puede recurrir a muchas o pocas para indicar un significado.



Ya aclarado ese asunto, ahora nos referiremos en ese aspecto sobre Murakami. A pesar de los distintos problemas ya conocidos que tiene la traducción de sus obras en japonés a otros idiomas (Traduttoretraditore, traductor traidor dice el proverbio italiano), la frescura de las descripciones y la facilidad narrativa que ayuda a mantener enganchado al lector es algo resalta y atrae, además de los peculiares títulos de sus obras. 

Estas características impresionan no solo al público japonés sino al de otros países, lo que ha llevado que sus libros sean "súper vendidos" y siempre se mantenga la expectativa por lo que lanzará al mercado.

Así mismo, es difícil compararlo con algún autor pues su estilo varía en cada obra: en uno se asemeja a Cortázar, pero de pronto cambia a Kafka (a quien también referencia en una obra), luego en su timidez explica con fuerza y sin desparpajo el mundo interno de un desempleados para saltar a las reflexiones de correr. 

Es fácil identificarse en algún aspecto en su diversa bibliografía, por lo que sus novelas no se restringen a ningún público en específico sino que cualquier lector -desde el más principiante al experimentado- puede sentirse a gusto.