domingo, 16 de junio de 2013

El realismo mágico de "Gabo" y la realidad social de Mario

No entraré a comentar sobre el contenido literario y esquema metódico de dos autores que, a mi parecer, han dado renombre a esta región algo olvidada en la escritura. Los dos surgieron a partir de un movimiento famoso conocido como el "boom latinoamericano". A pesar de haber visto a muchos más que integran esta corriente, voy a mencionar solo a ellos dos por referencia: el colombiano Gabriel García Márquez y el peruano Mario Vargas Llosa.


Por simple curiosidad y no por exigencias de mi profesora de Literatura en mi lejano bachillerato -que lamentablemente no me ayudó en nada para fomentar en mí la lectura de buenos autores-, durante mi adolescencia decidí que leería a ambos escritores porque había algo para que sus obras fueran tan recomendadas y estudiadas. 

Sin embargo, nunca logré este cometido por culpa al temor irracional que mi profesora me indujo de forma accidental pues si tanto había que leerlo en clases, menos iba a entenderlo y sería más el tedio que -pensé yo- encontraría en sus páginas. Gracias a Dios no pagué tan caro ese error pues hoy en día soy profesor de Castellano y Literatura, además de promotor concienzudo y guerrero de la buena lectura.

Comenzar por el realismo mágico de Macondo

Regresando al tema, leí a ambos autores mucho tiempo después. Primero a "Gabo" cuando de forma inesperada encontré un ejemplar muy antiguo de "Cien años de soledad" (igual al de la foto, no me percaté sino tiempo después que es una de las primeras ediciones). 



Como me interesé en saber qué tenía de particular que Soledad tuviera un centenar de años, decidí leerlo con algo suspicacia y temor por lo inducido desde bachillerato. Sin embargo, el mundo que encontré en sus páginas me cautivó totalmente. No importó que los párrafos fuesen kilométricos, la historia es fascinante y creativamente bien estructurada. Retratarnos los acontecimientos de varias generaciones de la familia Buendía, aparte de entretener sobre lo extraordinario que es Macondo. Bueno, definirlo en palabras no tendría sentido aquí pues las concepciones que daría serían cortas y este blog no me da para tanto -sí lo da, pero no quiero extenderme-. 

Eso sí, recomiendo leerlo de a poco (para aquellos que sufrieron mi experiencia) y masticarlo como si fuese un bocado exótico. El realismo mágico no se entiende, se saborea y se disfruta.

El realismo social de un poeta adolescente

Ahora viajamos a Lima, capital del Perú. Ahí nos trasladaremos a un colegio de carácter militar, donde los estudiantes forman pandillas internas, ocurren desde los maltratos entre compañeros, enfrentamientos por rivalidad y la rudeza sin contemplaciones del régimen militar en un ambiente colegial. De eso se trata la primera novela exitosa de Mario Vargas Llosa, "La ciudad y los perros".

Portada de la primera edición.

No adelantaré comentarios sobre lo que ocurre en esta obra. Eso sí, es una novela fácil de leer, con extraños pero comprensibles giros narrativos, que al final tienen su explicación lógica. La recomiendo para los jóvenes pues aunque el lenguaje es ajeno a otras regiones de América Latina, las situaciones ahí planteadas no son distintas a cualquier ambiente colegial (aunque aquí hago la salvedad que espero librarme de dar clases en un instituto como el planteado en la novela). El final es más sorprendente y vale mucho pues antes de leer cualquier otra obra de este laureado escritor, se debe empezar por aquella que le abrió las puertas de Europa y el mundo.

Para aquellos que deseen comentar o criticar, están invitados a hacerlo. También para quienes deseen la obra en digital de estos dos premios Nobel de Literatura, pueden hacerlo colocando su correo electrónico.